Agüita amarilla
8 Dec 06Tomado de Diario El Comercio
¡Que el Alcalde Metropolitano de Quito no se queje por falta de recursos! Podría tener una fuente inagotable de ingresos si solo aplicara la Ordenanza Municipal que sanciona con 10 dólares a quienes cometen la siguiente contravención: €œEscupir, orinar o defecar en espacios públicos€. Si los policías municipales contabilizaran cada escupitajo, o si detuvieran a la marea de gente que hace ríos de pipí en las calles, ni se diga de popó, las arcas municipales se llenarían de dinero, tal vez un poco mal oliente y lleno de amoníaco, que serviría para educar a la gente en que las necesidades vitales se las hace en los sitios construidos para ello, o en su casa, levantando la tapa para no humedecer las nalgas del siguiente usuario de ese baño.
Es triste ver el espectáculo de personas inocentemente paraditas, como buenos ciudadanos, contra la pared de cualquier casa haciendo pipí, mientras los municipales ni siquiera tocan el pito para ver si asustan a esos generadores de amoníaco callejero, o si se les pasma la eliminación del agüita amarilla que posteriormente correrá por las calles dejando una estela de mal olor que ni la limpieza diaria borra. ¡Hay lugares en que el hedor se ha perennizado!
No he visto en otros países que sus habitantes de pronto, sin aviso, saquen €˜sus parte y piezas€™ y hagan pipí detrás de un auto o de un árbol. Y del popó, ¡ni qué hablar! Se les educó sancionándoles cuando incumplían con su deber de respetar al prójimo. ¡Aplique la Ordenanza, Alcalde! ¿No fue usted militar y en el cuartel a quienes desobedecen las órdenes se les castiga? En España existe una norma que dice: €œHacer las necesidades fisiológicas (orinar, defecar, escupir, vomitar u otras) en la vía pública, especialmente en zonas más transitadas de la ciudad, costará entre 300 y 1 500 euros€¦€. ¡Qué caro un pipicito o un popocito hechos lejos del sitio correcto!
En Argentina, €œorinar y/o defecar fuera de los lugares permitidos. Manchar o ensuciar bienes de propiedad pública o privada€ acarrea sanciones drásticas, por más que sean ejecutados por €˜sencillos€™ porteños. En Chile tienen parecida legislación en contra de los impúdicos que pretendan enseñar las partes íntimas a las paredes o árboles.
En Ecuador se debe combatir esta costumbre bárbara y antihigiénica, para lo cual si no se puede lograr atacando la bragueta, eliminémosla combatiendo el bolsillo y la libertad: cada pipi, 30 días de detención€¦ en un baño.
Tengo entendido que en algún país del Medio Oriente si se los encuentra con el instrumento entre las manos, pueden quedarse de unos simpáticos eunucos, útiles para cuidar la virginidad de doncellas.
No es que quiera que ello ocurra en este país, pero si no se empieza una campaña en contra de los desesperados por vaciar su vejiga en cualquier parte, Ecuador será un país pintoresco en que el color que nos distinga sea el amarillo, no por la riqueza aurífera, sino por el incesante flujo callejero de orina.
Si no se educa a la gente, Ecuador seguirá siendo una nación en que se cuente que se hace pipí en cualquier sitio y la ciudadanía lo ve como algo normal. Luchemos por un Ecuador culto y respetuoso.

¡Chuta, ya me meo!
December 8th, 2006 at 12:16 pm