Ni vivos ni giles

26 Feb 07

Otra vez comienza a realizar travesuras el cocinero de Carondelet. La comida en ése lugar algo debe tener. Quizá los condimentos han de ser polvillo de tigre, cerebros de mono, ají de burro, o algo así. ¿Es que definitivamente todo el que entra ahí se vuelve idiota? Recordemos los feriados adelantados y sorpresa de Lucio, las firmas falsificadas de Palacio, y ahora pues le tocó a Correa.
Ante un reclamo por demás justo y educado (aquí el texto completo), ¿era necesario responder groseramente? (respondan por favor, luego de leer, que carajos es un “gobierno patriota”, yo no entiendo) ¿No es éste el presidente de los ciudadanos? ¿Y acaso los ciudadanos no queremos tranquilidad, trabajo en conjunto y esfuerzo unificado para sacar adelante nuestra comunidad y el país?

El gobierno central ha fracasado como administrador. Guayaquil, Quito, Cuenca, Atuntaqui, entre otras, han sido ejemplo que los gobiernos locales, con los recursos necesarios y generados, logran lo que no puede hacer el gobierno. Tampoco es de cegarse que sí, efectivamente ese centralismo provincial provoca abandono e inequidad en la distribución de recursos y riquezas. Pero precisamente la llave está ahí: en la descentralización y autonomización.

La creación de zonas autonómicas podría ser la solución. Más allá de provincializaciones, que si bien es cierto son anheladas, el anhelo es por lo mismo, reitero: el abandono y centralismo. El presidente Correa hablaba de la distritalización de las elecciones, de las autonomías, etc; hablaba que el estado estaba pipón. Una provincia más generará más burocracia, y no solucionará los problemas. Por lo contrario, vendrán otros.

Todos tenemos derecho al desarrollo. Pero hay maneras y hay maneras. Correa, nuestro salvador, está errando en la forma y en el fondo. ¿Será alguien capaz de hacerle ver que no es ése el camino?

¿Y si despedimos al cocinero de Carondelet?

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