Domingo, 2 de la tarde. Algo aburridos, decidimos con parte de la familia política irnos al Malecón del Salado. Alguna vez ya había ido por allá, a degustar de los mariscos y pues de un paseo en un bote motorizado en el Estero Salado.
Pero esta vez llevé la cámara en mano, y el paseo fue diferente: en bote a remos. Claro que yo no remé por motivos de salud (si remaba me moría), así que luego de contratar los servicios profesionales de un remador, cancelados los 3 dólares del alquiler del bote por 45 minutos -toda una ganga-, nos embarcamos en el bote, cuyo destino era pues llevarnos desde ahí, prácticamente desde el puente del Velero hasta el puente de Urdesa.
Ya embarcados la vista cambió completamente. De verdad que las cosas vistas casi a ras de estero aparentan diferencia: desde el mismo malecón, pasar por debajo del puente 5 de junio, ver el malecón universitario, etc.
No llegamos a Urdesa porque alguien de la parentela andaba algo nervioso con la proximidad al agua y que mi peso pueda hundir el bote. Así que el paseo si bien es cierto cubrió inicialmente las expectativas, pues resultó bastante entretenido y didáctico.
Definitivamente ver vida animal en las orillas, cuando hace no más de 10 años lo que se veía era pura basura, pues resulta bastante gratificante. Tratar de estar en contacto, aunque sea por ese momento con la naturaleza, de verdad hace bien. Ni que decir de mi hijo, que estuvo lo más de divertido con esta nueva experiencia: hasta estaba jugando a los piratas. Mención aparte está el olorcito, que si bien es cierto es algo desagradable, tampoco es insoportable.
Vista atrás: el puente del velero ya estaba quedando algo alejado. Ahora sí iba a ser algo completamente nuevo: pasar por debajo del puente 5 de junio. Bueno, no es que sea la gran cosa, pero definitivamente experiencia nueva sí lo fue.
Luego se pudo apreciar el malecón universitario. Nice place for the couples. O al menos eso pensé.
En fin, avanzamos algo más y ya era hora de retornar, así que el viaje de vuelta comenzó, no hubo mucho más que fotografiar. Solamente me hubiera gustado fotografiar la sensación de tranquilidad que me dio el lugar…
La próxima vez me tocará ampliar el recorrido. No pude recorrer el parque líneal, ni tampoco sacarle muchas fotos a la plaza de los escritores. Quedará definitivamente para la siguiente ocasión.











en la de los escritores hay un excelente fragmento de un cuento de gil gilbert
hola… muy buena descripcion de un viaje por un lugar que muy poco se conoce.. ademas me sirbio para una investigacion que estoy realizando sobre la contaminacion el estero salado… al creador de esta paguina… siga adelante y seria bueno que organizara pequeños turs internos por lugares no turisticos pero muy bonitos de nuestro bello ecuador…
hello’
me gusta mucho el tema de la prevensión del estreo, ya que realmente es un patrimonio de está gran ciudad como lo es Gauyaquil, nuetsra perla del pacífico y es conveniente par su desarrollo turistico… y como no recoradar aquella década de los 60 donde historicamente está área era el lugar de diversión de los guayaquileños. pues estoy relizando investigaciones de este tema y me parese padrisimos.. indagar sobre auqello.. sigamos ayudandoa proteger y conservar nuestro territorio natural.. y detengamos la proliferación de la contaminación….besos