Todos a la casa de la verga

21 May 07

Señor Presidente Rafael Correa.

Cuando yo le diga que se vaya a la casa de la verga, no se vaya a ofender usted tampoco, señor Presidente. Es decir, a veces yo le digo que hace las cosas bien, pero cuando las hace mal, es decir, que hace “la casita” -no la de la verga, por si acaso-, he tenido a bien decirle que se dedique a los menesteres para los cuales fue elegido. El mandato popular que tanto promulga le fue dado el 26 de noviembre del año anterior no incluía andar insultando a la prensa (por lo menos especifique, si quiere ser digno); que yo sepa tampoco incluía nombrar a Superintendentes incompetentes -según su majestad, claro-.

Que bueno que ahora también pueda mandar a la casa de la verga, ya no a la de la cultura, cuando quería mostrar algo de respeto; a todo el que se me oponga. Que bueno que lo haya efectuado delante de jóvenes colegiales que ahora tendrán entera libertad de decírselo a sus papitos sin que ellos se molesten.

¡Cuidado! No estoy ofendiendo la majestad de la presidencia, simplemente estoy recreando los hechos y sus posibles efectos. Lo siguiente entonces es que cuando le diga que habla huevadas, no lo tome en el sentido vulgar e insultante del mismo, sino interprete como qué está hablando todo un revoltillo de huevos y que no se le entiende. Porque ya teníamos por ahí uno que nunca se ahuevaba, pero eso es otra cosa. O sea, que al ritmo que vamos, los astilleros del Ecuador van a tener mucho trabajo: con tanta gente que estaremos yéndonos a buscar a la casa de la verga, la demanda subirá. ¡¿Quién sabe?! A la final nos vemos por allá.
Porque así parece que estamos jugando, ¿no? Yo no me voy a sentir ofendido, espero que usted tampoco.

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