¿Qué mismo reclaman?

7 Aug 07

7H45.   Ya vámonos, que llegamos tarde a la escuela.   Dale un beso a la mamá, Gustavo.   Beso para mí también.   Chao.

Como ya iba tarde, decidí embarcarme en un taxi, rumbo a la escuela del primogénito.   El taxi agarró la Avenida de las Américas, cuando vimos que el tráfico se hizo pesado; y que había un par de vigilantes desviando el tránsito.   Entre tanto vericueto, me demoré 35 minutos en llegar donde normalmente se me hacen 10.   Ni qué decir de la cara que tuve que poner para que dejen entrar a mi hijo a sus clases.

Hace tiempo que no veía esa escena en Guayaquil.   De verdad, desde hace unos seis meses que no veía nada de aquello, salvo por una protesta aislada del FRIU en la avenida Delta, nada.

Lo que alcancé a ver esta vez fueron ¿10? ¿15? ¿8? estudiantes lanzando piedras y botellas.   Una pancarta rezaba algo así como “No a la especulación de los precios”.   Sí: 15 estudiantes desviaron y cambiaron el rumbo de media ciudad que se dirigía al trabajo/escuela/ve tú a saber.   Y lo más chistoso: no saben porqué reclaman.   Sí, un grupo pequeño puede cambiar las cosas, pero las aplaudiré cuando sepa exactamente que es lo que piden; y cuando utilicen medios que no agredan al resto.

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