Mi análisis del primer año del gobierno de Correa

15 Jan 08

Ya que hoy estamos de cumpleaños de la revolución ciudadana, me he atrevido a hacer un pequeñísmo análisis del primer año de gobierno de Rafael Correa.

Debo empezar admitiendo que jamás imaginé que iba a ser un año tan duro políticamente hablando.   Desde los 57 destituidos (restituidos, ex-restituidos, etc), hasta la lucha política por el tema de la reforma tributaria.   Sí, ha sido muy complicado.

Y a veces me pongo a pensar si es que realmente así se hacen las revoluciones.   Me refiero al hecho que efectivamente una revolución tiene que romper esquemas, tiene que ser algo completamente nuevo y que permita mejorar.   Visto desde ese punto de vista, me parece que sí, estamos viviendo una revolución: bandos enfrentados ideológicamente, anuncios de luchas económicas, muchos cambios.   Eso, sin duda, me hace parecer que de verdad estamos viviendo una revolución.   Ciudadana parece, pero aún no sabría decirlo: tengo que esperar este año -así de optimista soy- para ver si en realidad no se convierte nada más en un cambio de dueño del país.

Y efectivamente son algunas acciones las que me ponen a dudar de ello: el encarcelamiento en junio de una persona por supuesta “falta de respeto a la majestuosidad del cargo”, los términos peyorativos hacia los opositores, hacia la prensa, etc: una especie de ley del embudo pero ahora en otras manos.   Imposible olvidar el capítulo del “si les digo que se vayan a la casa de la verga no se lo tomen literalmente”.   (Una foto de la verga a la que se refería Correa, a continuación del salto).

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Imposible olvidar los “pativideos”.   Imposible olvidar el “gordita horrorosa”.

También es imposible olvidar la paliza electoral a los partidos políticos.   Algo me dice que si así se sigue, quiere decir que más de la mitad está contento con el gobierno.   Y en nuestros sistemas electorales, gana el que tiene más votos.   Punto.   Me parece que el tipo está cumpliendo sus promesas de campaña.   Las cumplió en cuanto pudo, y parece que quiere seguir haciéndolo.

Y si, la revolución se hace destapando ollas de grillos.   Con enfrentamientos.   Ójala y sean los dolores de parto de un nuevo Ecuador.   Ójala y esta democracia que estamos viviendo ahora se convierta en más dialogada, con menos enfrentamiento.   Pero a veces lo entiendo al presidente, sí, a veces: no le puedes quitar poder a alguien sin que reclame.   Creo que efectivamente eso está pasando.

¿Qué futuro le espera a la revolución ciudadana?  No tengo idea, no soy adivino, pero de algo si estoy seguro: va a seguir.   Y todo dependerá de las elecciones de este año.   De qué tan bien termine la constituyente su misión.   De qué tan bien se organice la opsición no como bloqueadora, sino como participativa, reclamando lo justo pero no bloqueando.   Dependerá de nosotros mismos: no hay mejor revolución que la interna.

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