24 de enero, marcha de Guayaquil: mi lectura.

26 Jan 08

Quienes vivimos en la 9 de octubre parece que vamos a tener que irnos acostumbrando a esta medición de fuerzas. Como bien dice la última portada de Vanguardia: la política (por ahora) se cambió a Guayaquil. Y es muy cierto, Guayaquil está más política de lo que yo recuerde en las últimas épocas.

Quizá simplemente siempre fue así, sino que no se había despertado a la masa. Lo del 24 de enero del corriente no es sino otra demostración del poder de convocatoria que todavía tiene el alcalde Nebot. Muchos dirán que hubo gente obligada por sus patrones, que había gente a la que le habían pagado. Lo mismo se puede argumentar de la concentración del gobierno el sábado anterior. Pero lo importante a rescatar es que muchos fueron sin dinero por medio, simplemente como voz de protesta al gobierno.

Muchos que estuvieron tampoco están de acuerdo con las fundaciones oscuras. Un tanto más no les cae bien Nebot, pero peor les cae Correa. Sea cual fuere la convicción, el hecho es que hay que notar que todavía el presidente, y sobre todo, su carácter y comportamiento, genera rechazo.

Me atrevería a decir que hubieron unas 100000 personas por lo que veo, aunque mis testigos in situ dicen que bien pudieron ser la misma cantidad que estuvieron en la marcha del gobierno. Numeros más, números menos, lo importante es que le quede claro el mensaje al presidente: no todos están contentos con su gestión. Y no todos son viejos (as) pelucones, ni gorditas horrorosas.

La mejor muestra de honestidad que tendría el presidente sería tratar de conciliar. Sería mucho pedir: hoy en la cadena radial atacó nuevamente algunos nombres. Lo bueno es que reconoció, al fin, que no se trata de enemistarse con personas, sino como bien anotó Nebot: dos visiones distintas de país.

Los dejo con unas cuantas fotos de la marcha, así como un video con el resto. Todo gracias a mis familiares que estuvieron en un balcón de la perla.




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