pedro-pablo-gomez

De los trabajadores informales

23 May 08

La imagen (tomada de Necatpace) corresponde al extinto mercado Pedro Pablo Gómez, en el año 2003. Refleja una parte de cómo se desenvolvían los comerciantes informales en ese entonces. Para los guayaquileños no era raro el aspecto de dicho mercado. Incluso sabíamos que cuando queríamos encontrar algo relativamente nuevo y a un precio 90% menor, nos teníamos que dirigir donde “los cachineros”.

Súmele a eso que cerca quedaba un mercado de víveres, donde llegaba “Raymundo y todo el mundo”, sin respetar ninguna norma de aseo o higiene. El cuadro era feo, las veces que pasaba por ahí me daba mucha pena y lástima.

Todo eso fue superado por las gestiones del cabildo de Guayaquil, que llevó orden y limpieza a la zona. Sí, muchos dirán que a cambio pues algunos se quedaron sin su sustento diario, que el desalojo se hizo con violencia. Están en lo correcto. Pero me parece que no quedaba de otra: a todos nos cuesta asumir cambios drásticos y es muy natural que nos opongamos a ello. No es que quiero justificar algún abuso de los robaburros policías metropolitanos, pero hay que reconocer que los comerciantes no eran angelitos tampoco.

Hoy la Asamblea Nacional Constituyente ha puesto sobre el tapete nuevamente el tema, y, en una muestra de poca colaboración, desinformación o como diría el Cholito, mala feeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee, ha dado a los vendedores informales falsas alas. Porque lo que han aprobado es claro: se les garantiza el derecho al trabajo según las ordenanzas establecidas, sin ser perseguidos por metropolitanos ni confiscación de mercancía. PERO ESO TODAVÍA NO ESTÁ VIGENTE. Y nadie puede -o no quiere- explicarles eso.

Y ojo, en este particular caso nos referimos a los vendedores ambulantes. Porque por trabajador informal puedo cobijar también a albañiles, pintores, el gasfitero de la esquina; cuya única herramienta extra de trabajo es el celular.

Así que amigos informales: la Asamblea los está favoreciendo, pero tampoco se hagan las víctimas (muy lamentable lo del bebé en Quito, eso sí). Cuando quiero un agua, la consigo cada cuadra, a veces hasta con dos o tres vendedores distintos. Normas claras y ciudades limpias, eso queremos todos. Ayúdennos a conservar ello.

Contenido posiblemente relacionado:

6 comentarios to “De los trabajadores informales”

Deja tu comentario