12 May 09

Crónica Electorera

correa-delgado

Algo tarde, pero hay que hacerle al trabajo también. El amable lector Felipe Soriano ha querido compartir con los otros lectores de este blog su análisis de los resultados electorales hasta el día de hoy cuestionados.

Apenas conocidos los resultados extraoficiales de las votaciones y Correa tenía ya montada una carpa en Guayaquil para celebrar un triunfo “apoteósico, inédito”. Insistentemente repetía que por primera vez desde el llamado “retorno a la democracia” un candidato ganaba una elección en primera vuelta. Sin embargo, tras la máscara sonriente del supremo, discurso triunfalista y baile de rigor, se podía apreciar un dejo de insatisfacción, y es que no le faltaba razón, progresivamente van mermando los votos. Del 81% que obtuvo el 15 de abril de 2007 en la consulta popular para la instalación de la constituyente, 17 meses después, en septiembre del 2008 bajó al 63% la aceptación a la nueva constitución; hoy, los verdes movistar apenas rebasan el 50%. Correa está aprendiendo lo que otros se saben de memoria, no existe electorado fiel. La mayoría se deja embaucar con promesas alucinantes, otros por una camiseta, una fundita de víveres o la remota posibilidad de acceder a un carguito. ¡Ingenuos!, ¿de dónde van a salir tantos cargos públicos? Ni que el número de asesores fuera directamente proporcional a la ineptitud de los asambleistas.

Esta contienda, la enésima en la era Correa, forma parte del plan tejido por el “buró político” de Alianza País a raíz de que el caudillo accedió a la presidencia. La “larga noche electoral” en que está embarcado el país, la avalancha propagandista del gobierno y la confrontación con todo aquel que no coincida con su punto de vista, son parte de la estrategia de la “revolución ciudadana” para mantener ocupadas a las masas tomando posición entre los buenos (el gobierno) y los malos (los que no están de acuerdo con él), para esto se echó mano de una maniobra elemental pero efectiva, buscar enemigos e inculpar de los males nacionales a los contradictores más visibles y de peor reputación: banqueros, partidos políticos, periodistas, curas y hasta el gobierno colombiano. Tan extraviado está el populacho que ha olvidado que puede ejercer ciertos derechos, como exigir cuentas por el desgobierno de estos dos últimos años. A nadie parece importarle el despilfarro de más de 25.000 millones de dólares en 24 meses, la desintitucionalización del Estado, la rampante corrupción en contrataciones dirigidas y adjudicaciones a dedo, el incremento del desempleo, la deficiente calidad de la educación, el estancamiento de la economía, la concentración del poder, la manipulación de los organismos autónomos, el descalabro del manejo petrolero, el incremento de la delincuencia, de la pobreza, la falta de propuestas para salir de la crisis, etc, etc. La precaria cultura política propia de una democracia blandengue, sumada a la desbordante propaganda oficial matizada con permanentes confrontaciones, dio los resultados esperados: embolatar el cerebro –de por si nebuloso- de los ecuatorianos hasta que se perdió el horizonte. Hoy 12 millones de compatriotas son pasajeros de un barco sin brújula capitaneado por un alucinado comandante, en cuyo trayecto esperan descubrir –ojalá no se hunda antes la piragua- que mismo es eso del socialismo del siglo XXI, la revolución ciudadana y otros embelecos esotéricos.

Se dice que esta última campaña se asemejó a una pelea entre una hiena y dos burros amarrados. Rechazo esa analogía, no acepto que se compare ni al más pequeño de esos seres inocentes que son los animales, con la especie más desaprensiva y depredadora que habita este planeta, menos aún con individuos despreciables, imbuidos de prepotencia y codicia. Más bien, digamos que el primero de los aludidos tuvo a su disposición todo el aparataje y recursos del Estado, así como una propaganda sin límites alcahueteada por los monaguillos del CNE. Los otros, especialmente uno de ellos, con serias limitaciones intelectuales y cero planteamientos programáticos. El resultado fue lógico, ganó quien debía ganar. La verdadera oposición, quienes no formamos parte del tropel del caudillo, no teníamos opción. Candidatos como Diego Delgado, con sólida trayectoria ideológica, o inclusive Martha Roldós, que podría significar una alternativa progresista, sencillamente no tenían la más mínima posibilidad frente a la maquinaria electorera de Correa, maquinaria que en nada se diferencia de las que en su momento pusieron a andar las mafias del PSC o del PRE, con la diferencia que estos lo hicieron de frente y no de forma solapada como los verde aguados. Por ello, el “triunfo” del supremo es un triunfo pírrico, mediocre, anodino, gris, pobre y según parece, falto de transparencia; consecuentemente el festejo vergonzante, agridulce, con sabor a fracaso. Que se ganaron alcaldías y representaciones a la asamblea? pero si fue el mismo pueblo embolatado el que los eligió. Cómo no ganar alcaldías y prefecturas, si los candidatos, limosneros cambiados de camiseta, disimuladamente se treparon a la camioneta del caudillo, cosa que en nada sorprende, bien sabemos que son capaces de vender hasta el alma, ¡que alma, si eso no existe!, más bien, dispuestos a subastar a su propia madrecita, a cambio de recursos. Mañana mismo estarán haciendo cola en el Ministerio de Economía, reclamando la recompensa por haber traicionado a quienes los auspiciaron en su primera elección, después irán a las iglesias a darse golpes de pecho y pedir perdón por sus pecados, y así, hasta que el saco se llene.

Como era previsible, ciertos “respetables” periodistas y algunos personajes elevados a la condición de analistas, con una ingenuidad que conmueve, invocan al diálogo, a la concertación e interceden ante Correa para tenga una actitud “generosa” con los “derrotados”, casi rogando perdone la vida a quienes se arriesgaron a participar en ese circo. Circo en donde cada uno trataba en 30 segundos de mostrar su mejor imagen, los siete criticando a Correa y Correa a los siete. Visto así parecería que el supremo estaba en desventaja, pero no, el caudillo utilizó diez veces más espacio televisivo que el resto de candidatos. Copó los medios de comunicación “informando al país” o replicando las “mentiras” de sus contradictores, se sirvió del avión y helicópteros presidenciales para en un solo día recorrer más ciudades que las que podían visitar sus opositores, puso a trabajar a veintisiete ministros y decenas de burócratas de confianza que se dedicaron con frenesí a inaugura obras, poner primeras piedras, repartir focos ahorradores, urea, activar centrales de campaña, a más de ofrecer cualquier cosa que su ineptitud hasta ahora no les ha permitido cumplir; solo faltó poner a funcionar un burdel ambulante para satisfacción de aquellos que en pueblos y recintos no conocen los verdaderos placeres de la carne. Ahora bien, si el caudillo tiene todas las funciones del Estado maniatadas y a sus pies ¿para qué necesita concertar? De lo que yo se, ningún autócrata ha concertado con la oposición, generalmente los confinan o desaparecen. En últimas, si la Asamblea no cumple sus órdenes, simplemente que la disuelva y convoque a nuevas elecciones, al fin que con el cuento de que estamos ejerciendo nuestros derechos, en esas nos hemos pasado los últimos años. Es más, ¿por qué debería concertar Correa con Gutiérrez o Noboa, acaso ellos representan a la oposición? Los votos de estos dos personajes son los votos de los pauperizados, de los desengañados por los ofrecimientos incumplidos, de los que no recibieron vivienda, carreteras, escuelas o salud gratis y creen que con otros si lo tendrán. Provienen de la misma cantera populista que hoy nuevamente corona a Correa.

Ya repuesto del trajín electoral, el supremo debe tranquilizarse, pues aunque no obtuvo el triunfo arrollador que esperaba, por el momento no tiene un contradictor que constituya una amenaza a sus planes de eternizarse en el poder. Nebot, el supuesto opositor natural de Correa, está muy cómodo con los dominios que le han sido adjudicados y la libertad de que goza para hacer y deshacer en Guayaquil y sus alrededores; lo único que le preocupa es que la platita llegue generosa y oportunamente y que la Contraloría siga santificando -como hasta ahora- los contratos de la regeneración urbana. Si tendrán o no un pacto los nuevos dueños del país no lo vamos a saber, pero lo que si es claro, es que en el fondo se aman y se necesitan. El supremo tampoco debe preocuparse de la Asamblea, allá irán los mismos obedientes corderos levantamanos de Montecristi, aprendices de tinterillos que creen que redactar leyes es lo mismo que pintar grafitis; también irán los rezagos de la partidocracia maloliente que gobernó este país durante los últimos treinta años. Nuevamente aparecerán en escenas momias vaciadas de cerebro, representando a la derecha retrógrada bautizada con el remoquete de “madera de guerrero”; veremos a los herederos del loco, que ama el relajo, el dinero a costales llenos, que sufre exiliado en los casinos de Panamá; a los rezagos de la socialdemocracia; a la secta maoísta, responsable del descalabro educativo; a los que cansados de los negocios en los Municipios van al cenáculo de las componendas para blindarse contra posibles responsabilidades. En resumen, veremos en escena nuevamente a todos los causantes de la desgracia nacional.

Recapitulando, aquí no ha pasado nada, la luna de miel de Correa con los Isaías, los banqueros y los empresarios “progresistas” está en su clímax, el único desengañado será el pueblo, que vive de ilusiones, que deposita su confianza en milagreros, que se alimenta de promesas, que eleva a los altares a los caudillos de turno, y que hoy, para su mala suerte, además tiene que lidiar con la peste porcina, que dudo sea más letal que la virulencia de la peste populista, para la cual como está demostrado, en el paisito no existe vacuna.

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6 comentarios para “Crónica Electorera”

  1. carlos says:

    2006: correa pasa a segunda vuelta con 25%
    2009: correa GANA la primera vuelta con 55%

    busquenle las nueve patas al gato con la constitucion y todo lo que quieran pero en elecciones presidenciales va en aumento de popularidad.

  2. Xica says:

    Carlos, más bien el 52% de los “votos válidos”, una trampita del lenguaje que hace aparecer como que tuviera muchos votos cuando no es así, todo gracias a la nueva constitución. Del universo de electores, Correíta no tuvo más del 37%, y si tomamos al total de electores (o sea, aquellos que fueron a votar y eligieron una opción, entre un candidato, votar nulo, o votar blanco), esa preferencia no va más allá del 46%; pero la trampa del “voto válido” saca maquiavélicamente de la película a los votos blancos y nulos.

    Los que no elegimos a Correa somos cada vez más. ;)

  3. j_major says:

    @Xica: toda la vida en el pais (y en el mundo civilizado) se cuenta la mayoría de entre los votos válidos: Roldós, LFC, Borja, Sixto, Abdalá, Jamil y Lucio ganaron entre los votos válidos.

    además: el ausentismo y el voto nulo/blanco ha bajado en comparación con elecciones anteriores.

    finalmente, los votos de correa son de correa, mientras que los votos de lucio son: algunos, propios, otros, de gente que le apuntó al segundo y otros, de gente que votó por los precios bajos, sin reparar en que el presidente de EC(quienquiera que sea), no puede cambiar fenomenos como la crisis alimentaria o la crisis financiera actual.

  4. Fernando says:

    Excelente articulo. Personalmente ni le pongo, ni le quito. No se podria haber escrito mejor. Asi es como es, la pura realidad de nuestro pueblo, seguimos de tumbo en tumbo, escogiendo a los mas lengua larga y cuando nos fallan les echamos la culpa a los de antes.

    Verdad es que cuesta trabajo aprender, pero los ecuatorianos salimos bien ruditos.

    Saludos.

  5. Guillermo Sornoza says:

    Fernando: ¡Claro! Y con esas joyas de profesores, ¡qué más podemos esperar!

  6. JACKSON says:

    Muy bueno el articulo de Felipe, en realidad lo felicito.

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