Por más que diga que no, el Presidente Palacio sà está moroso.
No con la banca, ni abierta ni cerrada. Está en mora con el paÃs. Recordabamos como hasta hace 3 meses, el era quizá uno de los más crÃticos del su entonces compañero de fórmula. Y las cosas que hablaba. Y hablaba convincentemente. Hablaba “bonito”.
Habló, habló y habló. No ha hecho nada más desde entonces. Quisiera más bien que se quedase callado y comenzase a auspiciar el refundamiento de la república que ha sido su muletilla desde el inicio de sus funciones. Quisiera escucharlo con un plan más firme, más centrado. Concentrado realmente en lo que le compete.
Tibias reacciones a sus funcionarios que incumplieron con la ley. Tibias reacciones ante el anuncio del dictócrata. Tibias reacciones ante el regreso de la “aplanadora” del congreso que busca a como dé lugar acomodos en el manejo de la Justicia. Tibias reacciones y comentarios alrededor del TLC.
¿Que no se da cuenta? Estoy seguro que es más fácil decir que hacer. En todos lados ocurre. Pero la oportunidad está sentada. Unas cuantas -y pocas en realidad- acciones podrÃan dejar ver claramente sus intenciones “de cambiar en 18 meses un siglo en Ecuador”.
Espero -esto de esperar no me gusta mucho, en realidad- entonces que el señor Palacio, que ya ha caÃdo en cuenta que está haciendo las cosas mal, tome el rumbo que tanto promulgaba que necesitaba el Ecuador. No más de 3 meses han pasado desde ese entonces. Tiene la oportunidad dorada de mejorar el paÃs.
Doctor Palacio: Póngase frente al tema de la consulta. Póngase duro al Congreso. Póngase duro con las injerencias extranjeras en el paÃs. Déle su estaquieto a toda la clase -si se puede seguir llamando asÃ- polÃtica ecuatoriana y enséñeles.
De lo contrario, Señor Palacio, seguirá estando moroso.


