Viene del Día 1.
La alarma humana, a las 6H45, comenzó con el ya tradicional “despieta papá, despieta “. Luego de un par de oraciones similares y dos dedazos en los ojos cerrados, cedía a la presión de mi hijo. Nos incorporamos, arreglamos y salimos a desayunar. Luego de los manjares nos dispusimos a salir, tal cual ya les había comentado, con destino a Baños.
Al tomar el taxi e indicarle que nos lleve al terminal, descubrí que Riobamba tiene dos terminales: uno para el occidente y otro para el oriente. Así que el taxista nos llevó al terminal oriental, donde salen los carros que van pues al oriente: Puyo, Lago Agrio, Macas entre otros destinos. Embarcados ya, el carro salió con destino a Baños a las 9am. El viaje digamos que fue rápido, lo que sí no me pareció fue que siendo el terminal oriental, hubiésemos tenido que rodear la ciudad para salir por el otro lado. Demorado finalmente el trayecto unos 40 minutos, sin exagerar. Me recordó a la vuelta por el PAN que se dan los carros que vienen a Guayaquil.
El paso lateral de Ambato tampoco lo conocía, de modo que me tomó por sorpresa haberlo visto ya finalizado y darme cuenta que es una excelente solución. Y bueno, al cabo de 1 hora y 50 minutos llegué a Baños. Primero lo primero: a cumplir la promesa de la doña para con la Virgen de Agua Santa.
Nos dirigimos a dicho santuario y luego de las oraciones de rigor tomé unas cuantas fotos del lugar. La iglesia está rodeada de pinturas que dan fe de los milagros de la Virgen. Por ejemplo, la siguiente imagen narra que un domingo de Carnaval, en plena procesión por las festividades de la Virgen, el Tungurahua comenzó a erupcionar. Cuenta que entonces se vio claramente como la estatua se movió, miró al volcán, le dio la bendición y el volcán se calmó. Esto ocurrió en el siglo XVIII.
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