Para nadie que se jacte de estar medio informado sobre el acontecer político nacional, era desconocido que el poder político del MPD estaba inmiscuido en el magisterio ecuatoriano, a través de la Unión Nacional de Educadores.
Y era el cuento del gallo pelón, “hay que despolitizar la educación”, “no más huelgas”, etc. Y así pasaron varios gobiernos.
Pero parece que eso está llegando a su fin, por lo menos, hasta el momento de escribir esto. Finalmente no me sorprendería que luego se diera marcha atrás. La política de este país así lo deja posible.
No esperaba menos del terco y obstinado presidente que tenemos de turno. Y esta vez, la medida me parece excelente. Lo que realmente esperamos todos, es que no se trate de un cambio de manos. Desterrar esa política sucia del magisterio, para poner otra tanto dudosa obviamente no es lo que queremos. Que no se trate de un escenario similar a la limpieza en el congreso para poner alzamanos mantelescos. Que no se trate de imponer la doctrina del socialismo del siglo XIX (no, no me equivoqué), sino que efectivamente se trate de una guerra a la mediocridad como lo anunció el ojiverde en días anteriores.
Definitivamente, si se logra hacer eso, Correa habrá pasado a la historia como el artífice. Y no me da recelo alguno en reconocerlo. Porque lo que se hace bien -y esperemos que al final este sea el caso-, hay que aplaudirlo. ¿Sueños de perro? Por el bien del país, espero que no.
A continuación la rueda de prensa dada anoche, donde deja claramente estipulado lo que pasará con los maestros renegados.


