Hay gente que cree que porque se hacen los cojudos, el resto también tiene que hacerlo. Hernán Ulloa, magistrado de la corte nacional de justicia, como recordaremos, estuvo en el ojo del huracán hace 3 semanas cuando dejó en libertad al otrora “dueño del circo”, Raúl Carrión, por los actos de corrupción que a estas alturas del partido todo el mundo sabe.
Una de las “preocupaciones” era que el mismo magistrado tiene a su cargo el caso Filanbanco. Ayer ha llamado a juicio a los hermanos Isaías, el requisito primordial para que pueda cumplirse la extradición. Excelente.
Lo que no es excelente es lo que este juez ha manifestado:
Nosotros los jueces de esta sala hemos sido objeto de reiterados intentos de soborno, en cantidades millonarias para favorecer a los acusados, pero más ha podido nuestra dignidad, honor y probidad
Poco más y hay que hacerle un altar, lo que empaña enormemente el hecho del llamamiento a juicio de los Isaías: más parece un acto para quedar bien con el Fiscal y el Gobierno, que un acto de cumplimiento del deber. De verdad que nos creen cojudos.


