Para los sicarios.
Algún tiempo atrás repliqué un comentario que mencionaba que Guayaquil estaba más seguro. Lo único en lo que Guayaquil está más seguro es que se está volivendo más peligroso.
Ok, debo reconocerlo. Caminar por la 9 de octubre a las 10 de la noche con mi familia se ha vuelto más confortable, no lo voy a negar; pero tampoco es que debo de pensar que no me va a pasar nada. Peor aún cuando nos toca andar en buseta y se sube alguno de aquelos que “recién salgo de la penish, ayúdame a regenerame”. Pero lo que está pasando en temas del sicariato parece que está tomando otros tintes.
Me voy a remontar a algunos casos recientes, de los más sonados:
- Asesinato de Pedro Alvear Ycaza, director jurídico del Registro de la Propiedad de Guayaquil.
- Asesinato de Segundo Vargas, vicerrector del Colegio Dolores Sucre.
- Asesinato de Munir Farra, director de Concentración Revolucionaria Ecuatoriana.
- Asesinato de Eddy Enríquez, director de la penitenciaría del Litoral, en 2005.
Y el día de hoy en la mañana asesinaron a la hasta hoy directora de la penitenciaría, Elba Rodríguez. Ojo con esto, porque ya parece ser un crimen dirigido hacia aquellos que osan dirigir la penitenciaría del Litoral.
Los aspirantes a sicarios han tomado como tesis de grado la ciudad de Guayaquil. Estoy esperando a ver que dice el Alcalde, la Policía, la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil, o alguien que tenga la autoridad para tratar de ponerle fin a esto.


