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Dia 1: Nos vemos, manso Guayas; hola Chimborazo

Viene de: Vacaciones en el Ecuador de Hoy .

Ni bien sonó el despertador del jueves 17 a las 7am, nos pusimos en pie.   Mi hijo ya estaba despierto desde hacía 15 minutos, acostumbrado ya al horario de escuela.   Sí, lo hice faltar 3 días a clases por este tema vacacional: juro que para la próxima buscaré vacaciones en marzo.   Bueno, con lo precavida que es la doña, las maletas estaban empacadas desde la noche anterior.   ¿Les ha pasado que se van a ir sólo por 4 días, pero llevan maletas como para 1 mes?  Bueno, yo no llevaba como para 1 mes, pero sí parecía que eran 15 días.   Al final, recogido todo lo necesario y tras un ligero desayuno nos embarcamos en el taxi con destino al Terminal Terrestre.   Punto inicial.   Yo no conocía el nuevo Terminal Terrestre.   No está bonito.   ESTA BACANSISIMO.   Y aquel que lo niegue no es que sea “mal guayaquileño”, sino que siempre le verá las costuras a cualquier cosa.   Pero en definitiva, y comparado con el anterior, éste se lo lleva en un 4000000000000000000% de largo.   Ójala y se conserve siempre así.   Da una enorme sensación de comodidad y limpieza, y el hecho que sea un centro comercial pues deja un sabor a placer antes de ir a comprar los pasajes.

Luego de 2 minutos buscando las ventanillas correspondientes a sierra centro, compré los tickets en Patria para llegar a Riobamba.   Aquí pues no hay mucho que describir pues simplemente nos subimos al bus, que como no había mayor cantidad de pasajeros con ése destino, salía prácticamente vacío.   10 almas ibamos en un bus de 45 pasajeros.   Eso me dio mala espina, puesto que me supuse que el viaje iba a demorar más de lo previsto.   Al final no me equivoqué.   Salimos a las 8H30 de Guayaquil, y llegué a besar tierra chimboracense a las 15H30.   Sí, 7 dammed horas de viaje.   Bueno, hay que restar media hora que paró el bus para el almuerzo.   Pero igual, el bus iba parando mucho e hizo el viaje cansado.   Mención aparte de los vendedores, los indiecitos que van de caserío en caserío.   En fin, en realidad no disfruté mucho del viaje de ida.

Llegamos a las 15H30, como lo recalqué.   Nos fuimos a instalar al hotel y a descansar un poco más del viaje.   El Chimborazo me estaba guiñando el ojo ya desde hacía rato (la foto que adorna este post corresponde a la vista desde la ventana de la habitación del hotel), y me recibió con un cielo despejado que me hacía ver sus nieves eternas, bastantes en esta época del año.   En seguida supe entonces que debía ir a sacarme algo de lo cholo e ir a conocer la nieve.   Y así lo hice.   Pero no me adelantaré porque eso es un capítulo aparte.

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Vacaciones en El Ecuador de Hoy

Como usted, amigo (a) lector (a) -hay que tener cuidado con eso de la equidad de género-, se pudo dar cuenta, durante la segunda quincena de abril este servidor suyo simplemente no puso nada nuevo en el blog.   El motivo, como ya lo indiqué por ahí anteriormente, eran unas vacaciones que me pegué, y una de mis consignas era alejarme un tanto del internet.   Al final lo logré digamos en un 90%.

El destino inicialmente elegido para las “jólideis” fue la serranía.   A mi esposa le encanta y a mí también.   De modo que nos fuimos a hacer base a Riobamba.   Ella tenía pendiente una promesa a la Virgen de Agua Santa en Baños, y luego veríamos que más haríamos.   Además, por el bebé -que ya bordea los 5, o sea, no tan bebé-, queríamos pegarnos algún recuerdo o algo novedoso para él, por más que nosotros ya nos sabíamos la ruta y quizá que nos depararían los viajes.

Pues bueno, esta es una serie que comenzaré sobre mis vacaciones en la sierra centro, concretamente en la provincia de Chimborazo.   De remate y suerte, coincidieron nuestras vacaciones con las festividades de independencia de Riobamba, que se celebran el 21 de abril, de modo que estuvimos precisos para las fiestas riobambeñas, que claro está también serán motivo de comentarios.   Ya en la última semana de las vacaciones, y gracias a lo magnánimo del presidente Correa para con su pueblo, me gané un día más de vacaciones, el 2 de mayo.   Aprovechamos entonces para pegarnos otra escapada del ruido de la ciudad para cambiarlo por el de olas rompiendo; así como cambiar el smog por brisa marina: sí, durante el feriado del 1 de mayo me fugué a la playa, concretamente a Ballenita.

Así que estas serán las aventuras y desventuras mías, por si acaso interesan al lector.   Eso sí, les advierto, será una serie de no menos de 4 posts -creo que serán más-, que los estaré intercalando con la programación habitual.   En el próximo capítulo: un mojino en la nueva Terminal Terrestre de Guayaquil, de cómo llegué a Riobamba y el dolor de muelas que no me dejó disfrutar plenamente.