Algo que leía a mediados de la semana anterior y que recién he tenido la oportunidad de comentar es sobre la casi vigencia de la nueva ley de tránsito. Particularmente, a parte de las tarjetas rojas a los transeúntes maleducados, me llamó mucho la atención el tema de los vendedores ambulantes.
El reglamento, en el artículo 139, literal e), indica “el conductor de transporte público que permita el ingreso de personas para realizar actividades de comercio, oferta o prestación de servicios, o solicitar contribuciones”, incurriría en una contravención leve de primera clase, cuya penalización es una multa de 10 dólares y 1,5 puntos menos en la licencia del conductor.
Ok, ok. No es nuevo, ya estaba en la ley de tránsito anterior, algo muy similar, pero ahora con el tema de la licencia por puntos como que los conductores han tomado un poco más de conciencia al asunto.
El gran pero que le veo a esto, por un lado que no es el mío, es el de los trabajadores informales. Sí, aquel “damita, caballero”, que ya lo contaba por estos lares: 25000 trabajadores. Entre los urbanos y rurales. Sí, aquel que te ofrece el “Purgasán”, cuando viajas a la sierra. Y no se les dice nada.
Por otra parte, la que más me atañe, es que por fin dejarían de subirse tantos carameleros -a veces entre 4 y 5 veces por viaje- al bus. O sino aquel que acaba de salir de la penitenciaría y quiere que lo ayuden a “no robar”.
¿No me crees que la aventura busetera tiene sus momentos? A continuación tres videos que te pueden servir para ilustrarte.







